¿Qué pasa por su cabeza?. No tengo ni la más remota idea, pero son capaces de pasarse así una jornada entera de playa, y para controlarlo todo bien, imagino, la "antena levantada". Quizás su pasión frustrada fue la de director de cine... siempre soñó con rodar: "Furcia en la playa, sin bikini ni toalla"
La señorita Pepis no se baña, (¡que ordinariez, bañarse donde los demás!) toma el sol, aunque dudo que el astro rey sea capaz de traspasar semejante coraza. Mejor dicho, si se baña, en potingues y ungüentos. En esa faceta está a la última, incluso con ungüentos aún no comercializados, lo que le da "caché". El potingue es la prioridad y el respeto a los tramos de tiempo es sagrado. Se ha dado algún caso de "Señorita Pepis" que se ha "empotingado" tanto que la han tenido que sacar de dentro de la costra creada utilizando soplete o cincel y martillo. También, en una ocasión, se llevó a una señorita pepis a un museo por confundirla con un cadáver momificado y embalsamado.
LA ABEJA REINA:, la reina del panal, moza de veintipocos años que se desorienta fácil o le da miedo la playa, pues nunca va sola. Rodeada de otras abejas obreras, normalmente menos agraciadas pero humanas

y muchos, muchos zánganos. No es demasiado guapa, pero si muy cuidadosa y celosa de su aspecto, dándole ese aire grácil y sofisticado que le hace llamar la atención. Melena castaña y lisa recogida, siempre bikini, nunca bañador, siempre a estrenar, paga papá, la abeja reina no camina por la arena, se desliza por el aire sin tocar el suelo, cual hada, con un caminar, estudiado y entrenado, como tocada por los dioses, con estilo, para llamar la atención. Porque ese es su verdadero fin: llamar la atención, pues necesita sentirse adulada, de ahí que siempre esté rodeada de otras menos agraciadas o menos "preparadas" que ella. Pasea mucho, tonifica los músculos de las piernas, y le sirve para lucirse por todo el arenal. Se baña más bien poco, y si lo hace, nunca moja la cabeza, porque el baño desluce el retrato y despeina, y el pelo es una de sus armas. Porque ella es la ÚNICA abeja reina de su colmena, y la única, nunca se relaciona con grupos que ya tengan su propia abeja reina, en cada enjambre hay solo una. Sabe que los zánganos beben los vientos por ella, pero aún así, prefiere picotear en otros androceos, quizás por vanidad, quizás sentirse superior, o por hacer sufrir al vulgo de los zánganos que forma su corte. Sabe que tiene el éxito garantizado, si no es foráneo es dentro de su grupo. Nunca falla.
Son candidatas a cubrir el puesto de la oficina de empleo de la Señorita Pepis.
EL MADRILEÑO: Toda playa que se precie, y que quiera tener fama, tiene que tener dos cosas fundamentales: la bandera azul y el madrileño. La bandera azul, se compra, el madrileño aparece como por arte de magia. Es fácilmente identificable, pues suele viajar dentro de un grupo familiar, pero pronto destaca por sus habilidades. Aunque nunca ha estado en esa playa, ha leído en un tríptico turístico cuatro paridas sobre la zona y se las explica a grito pelado a sus hijos y acompañantes para que toda la playa se de cuenta de que allí está el madrileño enterado. Por el medio de su discurso, incluyen tres o cuatro palabras que han oído a algún lugareño y que en su boca suenan como una patada en los testículos de un gato. Siempre hablan, también a grito pelado y de pie enmedio de la playa, por el móvil, y siempre, siempre, cuentan que han comido por cuatro perras hasta hartarse. Suelen viajar mucho, para evangelizar a los de "provincias", alardean al regreso, aunque yo creo que es porque en agosto en Madrid no aguantan ni los muertos en el cementerio. Pero no se les pega nada, pues su acento es inconfundible, eliminando perífrasis y en tiempos verbales compuestos y futuros. Porque saben que los que tienen acento son los demás, de ahí su poca vergüenza al hablar a grito pelado. Y de tanto que viajan, yo creo más bien que se desorientan. Una vez oí a uno en una playa muy conocida de La Costa da Morte diciendo: "está llegando la kalima, nos tendremos que marchar de la playa".
Sabe de todo y mucho: coches, enfermedades, economía, política, medicina, costura, jardinería, y lo que se tercie, aunque apenas tenga los estudios primates... Y toda la playa se da cuenta, porque cuentan cualquier cosa a grito pelado.
Su atuendo es inconfundible: disfraz de explorador del corte inglés, y sus bártulos y artilugios ocupan media playa, pues tienen la puta costumbre de pensar que solo ellos están de vacaciones, solo ellos necesitan descansar, y su estancia en esa playa es un don celestial para los demás.
Una cosa imprescindible para el madrileño es acordarse del nombre de la playa, si hace falta lo apuntan. Es imprescindible para fardar ante los colegas una vez de vuelta de vacaciones. Porque yo creo que por eso van de vacaciones, por alardear con los colegotas a la vuelta.
LA FAMILIA "COLCHONETAS": se trata de un caso muy curioso ya que no siempre aparece en todas las playas. Se tiene que dar una conjunción de hechos para que se puedan ver.

Para poder ver a estos misteriosos personajes, es indispensable que sea fin de semana y que tú no estés de vacaciones, y no solo eso, si no que hayas tenido una semana del copón en el trabajo, con más de 80 horas trabajadas y broncas por doquier día sí y día también. La playa donde aparecen ha de quedar en donde san periquitín del monte perdió su santo prepucio circuncidado. Pero también es indispensable que te hayas tirado cuatro horas en un atasco con temperaturas de 37 grados y justo el día que se te descargó el aire acondicionado. Luego dos horas para buscar aparcamiento y, cuando ya llegas a la playa y te tiras en la toalla, casi sin otra cosa en la cabeza que echar una cabezadita, de hecho, antes de tumbarte ya te has quedado frito.. Justo en ese momento, es cuando aparecen y lo más jodido: se colocan a tu lado. Pues mira que la playa tiene 6 Km de largo, pero justo se ponen a tu lado.... Y allí está.... la colchoneta, recién comprada....
El grupo se compone de aproximadamente 17 neanderthales emparentados por consanguinidad y afinidad, que entonces es cuando te das cuenta que no es cierto que se hayan extinguido, que estaban escondidos y han decidido mostrarse al mundo en ese preciso momento. Por sus gestos, forma de hablar (a grito pelado) y las cosas que vas logrando entenderles a duras penas, te das cuenta que justo es el primer día de sus vidas que pisan una playa.... Y venga, a berrear, que si colchoneta para aquí, que si colchoneta para allá, que si donde está la colchoneta, que si mira que mola la colchoneta, que si no se os escape la colchoneta, que si ¡Mamaaaaaaaá! ¡que Manolo no me deja la colchoneta!, que si ahora os turnáis con la colchoneta, que si no llenes de arena la colchoneta, que si está mal inflada la colchoneta, que si ¡déjame ahora a mi la colchoneta!, que si mi móvil sirve para inflar la colchoneta, que si el mío tiene una aplicación para teledirigir la colchoneta ... En las seis horas que estás en la playa, pronunciarán la palabrita unas 125.445.777.253.183 veces.
Vamos, que si querías dormir, mejor lo dejes para otro día, eso, o en vez de contar ovejitas, cuentas colchonetas.
EL CENIZO: personaje mítico que aparece en la playa cuando se da la misma conjunción de hechos en que lo hace "la familia colchonetas": fin de semana, no vacaciones, semana dura en el curro, playa en el quinto cristo a la derecha, horas de atasco y parking, etc.
Pues bien, el cenizo es un personaje que se le reconoce cuando abre la boca: ¡No si ya decía yo...!, ¡Ya me parecía a mi que....! ¡A mi me tiene que ocurrir...!....
Y es que cuando la toalla del cenizo toca el arenal, se produce indefectiblemente un hecho paranormal sin precedentes pues aunque el cielo esté despejado cual folio en blanco, comienzan a aparecer nubes y más nubes hasta que empieza inexplicablemente a diluviar. Y ¡hala! todo el mundo corriendo hacia el parking para marcharse. Otra vez atasco, otra vez horas en la carretera cuando apenas llevas un rato tumbado tranquilamente en la playa.
LA FRIOLERA. Mujer de veintitantos que está buenísima, como un tren pero lleva maquinista inflado a esteroides. Luce tipazo (aparte del maquinista) de operación bikini exitosa, medidas perfectas, no le quitas ojo, te conviertes en VIGILANTE y te fijas que repite constantemente que tiene frío. ¡coño! ¡si hay 35 grados a la sombra!... Como te has convertido en VIGILANTE, sigues su "curriculum" con la vista durante todo el tiempo que está en la playa, y te fijas que de vez en cuando se mete en el agua fría y se queda quieta cuando le da por la cintura y encogida, con frío. ¡coño! ¡si tienes frío para que te metes en el agua! ¡por lo menos muévete!. Da ganas de ir a junto de ella y acurrucarla pero el maquinista te puede hinchar con "esteroides". Entonces es cuando te das cuenta de lo masoquistas que son las mujeres, porque esta misteriosa operación de introducción en el agua, y quedarse quieta, la reproduce durante varias veces a lo largo del "curriculum" playero que tu le vigilas. ¿Por qué lo hace, si tiene frío?

EL "PAQUETE ENTERES". Versión masculina de la abeja reina, aunque en este caso hay varias diferencias. El "paquete enteres" va solo, no en grupo. Si en alguna rara ocasión va en grupo, suele apartarse para que no se le vincule con los "zafios" (piensa él) que le acompañan. Tiene dos misiones: ligar y ligar. Y lo cierto es que es el tipo que atrae a las abejas reinas. Para ello, bañador ceñido hasta molestar para respirar, insinuando sus encantos varoniles, gafas de buceo, sin afeitar de tres días, moreno funcionario y torso trabajado en gimnasio durante el invierno para lucir en la playa. Es bien parecido y con el rostro serio, quasi amargado, como diciendo "no me hables que te meto". Una tortura para la vista de los "calvos barriga cerveceros" como yo, que piensan que hay alguien más tonto que nosotros, nuestras mujeres, por no fijarse en tremendos "machos alfa" y fijarse en los "calvo barriga cerveceros".
Una pose muy "paquete enteres" consiste en que después de salir de nadar, completamente mojados, situarse en la línea donde acaba la marea, brazos en jarra, pecho erguido, conteniendo la respiración, luciendo pectorales y mirando cual James bond, al horizonte desafiante, que parece que le dicen "horizonte, ven que te meto"
EL ESPÍA (LA GRABADORA). Normalmente se trata de un varón que acude a la playa solo, y que se sitúa estratégicamente para "desplegar su antena" potentísima capaz de captar las conversaciones ajenas que suceden en muchos metros a la redonda. La finalidad de su "banda ancha de grabación" es el posterior análisis crítico de las conversaciones ajenas. Como el está aburrido, se dedica a destripar y criticar todo lo que opinan los otros especímenes que le rodean.
Dada su alta calidad de grabación y su capacidad de almacenamiento, les hacen testigos ideales para juicios, verbales, claro.
Se han dado casos de ESPÍAS que a la vez eran VIGILANTES, combinación harto peligrosa para los congéneres que le rodean.
EL ROCAS: No le gusta mancharse los pies de arena, ni que los niños puedan salpicarle la menor pizca del árido componente de la playa. Por eso siempre va calzado por la arena y se dirige a las rocas de la playa. Este tipo de especimen no se suele ver en playas que carecen de formaciones rocosas. Rara vez se baña y busca un sitio apartado y discreto para tomar el sol, no porque ese sitio sea mejor para hacerlo, sino porque los demás simplemente le molestan.
EL SUB-BÚFFER: A este no se le distingue al verlo, se le distingue al oirlo. Hace su "entrada triunfal" en el parking de la playa a ritmo de Georgie Dann (o cualquier cosa que esté de moda) elevado de decibelios y en un coche "pretendida y cutremente" tuneado que ya conoció tiempos mejores, porque todo su "capital"
está empleado en el equipo de música. Una vez aparca, saca su "loro" de tropecientos petawatios con el que se traslada a la playa con el mismo repertorio. Suele ser un hombre (las mujeres para esto son mas discretas) y además de conocérsele por su "contaminación acústica" también es fácil de reconocer por su escaso o nulo criterio musical. Con la misma cambia de la última de King Africa a la última de Metallica o de Manolo Escobar, con el único requisito de que esté de moda y vaya surtida de muchos decibelios, usando para medirlos notación científica en potencias de 10.
EL BUSCAMINAS: fácil de reconocer: hombre, mediana edad, va solo a la playa, moreno curtido, pasea por el arenal con la vista en el suelo, y no es que esté deprimido, es que va buscando lo que otros antes perdieron. Para él es un "modus vivendi" acudir a la playa. En ocasiones lleva accesorios: un buen detector de metales comprado en la tienda del espía. Algunos de ellos, tras el fracaso estrepitoso de años y años de dedicación, se convierten en "amigos de lo ajeno" de las "cosas abandonadas" por los "ingenuos bañistas". Es muy recomendable, si se ve alguno de estos por la playa, no quitar ojo a las pertenencias de cada uno.
EL OSO: hombre de largos cabellos por todo el cuerpo, excepto en la cabeza. Exceso de testosterona le llaman.... Da un no se qué bañarse al lado de él... ¿y cuando se echa la crema protectora?. ¡¡¡Como para encontrarse un pelo flotando en el agua!!! . ¡¡¡Los pobres llevan una cruz a cuestas!!!
Te entra una duda: cuando va a la piscina, ¿le mandan filmarse en látex?.... Lo digo porque no necesita gorro.... en la cabeza, pero en el resto del cuerpo debería filmarse.
EL FUGITIVO: personaje de playa urbana que acude al arenal en el descanso para comer que tiene en el trabajo. Se le conoce por los accesorios: bocata, botellín de bebida y sobre todo por las prisas.... Va a la carrera a bañarse, a la carrera come, a la carrera toma el sol, y a la carrera se cambia el bañador/bikini mojado para recoger todo tan deprisa que parece que ni ha estado allí.
Y pregunto yo: ¿que le ve este personaje a la playa?. Tiene que marcharse mucho mas estresado de lo que llegó.
Se ha dado el caso de ser confundidos con espectros/fantasmas de la playa en cuestión, por el "visto y no visto"
Una vez concluido el catálogo de los individuos que configuran la fauna playera, ¿A cual te pareces tú?
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